ROBERTO PANICHINE

Artesanos Maestros vigentes en su oficio, Chiloé.

$ 0

Artesano en construcción de violines.
Artesano de violines chilotes, campesino y pescador. Elabora violines hace 18 años, oficio que aprendió de su padre, quien a su vez se instruyó de su abuelo. Ahora él se ha encargado que sus hijos aprendan, aunque siente que no es una actividad que permita vivir de ella. Se ha preocupado de elaborar el instrumento tal como en sus orígenes. 
No existen maquinarias aptas para realizar este trabajo y todo se hace a mano, con una herramienta llamada “cholli”, una especie de suela. Para la primera etapa se utiliza un tronco de canelo de 2.5” x 2.5”, que conformará la caja del violín. Este tronco de canelo, árbol utizado por su buena resonancia, se deja secar por un periodo aproximado de 8 días. Posteriormente comienza a construir la caja; la forma se obtiene utilizando una plantilla y  el “cholli",  herramienta para adelgazarla. De aquí se obtienen 2 láminas, la anterior y posterior. Éstas se pegan al brazo, que es de ciruelillo, y luego se  incorporan los aros de ciprés, que unen ambas plantillas.  A éstos se les da la forma curva aplicándoles calor, aproximadamente 40º, en una de las etapas que requiere de mayor cuidado. Finalmente se incorpora la boquilla, que se hace a fuego o con una broca. En la parte posterior del brazo, se introduce savia de pino, ocupada para dar más resonancia a las cuerdas. El proceso completo dura alrededor de 20 días, pero si se quisiera avanzar más, se podrían confeccionar dos instrumentos a la vez. El peso que debe tener el instrumento terminado no debe ser mayor a 1,1 Kg. Utiliza madera de canelo (Drimys winteri)  , ciruelillo (Embothrium coccineum) y ciprés (Pilgerodendron uviferum) que extrae  en un predio de su propiedad, eligiendo los troncos en buen estado de conservación, y que tengan  las medidas aptas para la elaboración del violín. 
Considera  el violín como representativo de la cultura chilota,  como elemento que ha estado presente desde alrededor de 200 años, y que revestía mucha importancia en las fiestas religiosas antiguas. Se diferencia del instrumento original traído desde España principalmente por el brazo, que originalmente era en forma de caracol,  y que en Chiloé siempre se ha hecho liso. Aunque en el tiempo ha sufrido algunas variaciones, trata de maneter el producto tal como lo conoció de sus antepasados y no quiere modificarlo. Considera que, gracias al desarrollo de este oficio, tiene la posibilidad de testimoniar y mantener vivo el violín chilote. Además, menciona que le gusta mucho este trabajo, porque tiene el don para hacerlo, y porque le ha permitido desarrollarse como músico. Aún cuando no cobra el valor real que debería tener, se le hace difícil venderlo, pues mucha veces la gente quiere utilizarlo como adorno en su casa, considerando el alto precio a pagar,  y sin darle el valor que merece como instrumento musical. Le gustaría dedicarse completamente a este oficio, y vivir de él, pero no existe una demanda suficiente por su producto. En el Museo de Castro tiene un ejemplar en exposición, el que puede ser conocido por quienes visitan el lugar, aunque cree que le falta una vitrina donde darlos a conocer mejor. 
 Chanquín, Comuna Chonchi. Oct. 2006
"Artesanos Maestros vigentes en su oficio, Chiloé". Proyecto Fondart 2007
Fotografías de Stefan Bartulín