BLONDINA BORQUEZ

Artesanos Maestros vigentes en su oficio, Chiloé.

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Tejedora de alfombras y choapinos. 
Nació en Chonchi y acualmente vive en Notué junto a su esposo de hace 40 años, Carlos Velásquez, y su hijo Carlos de 30 años. Pero tiene 6 hijos, todos casados, y ni sabe cuántos nietos.
“En ver tejer aprendí”. Cuando tenía unos seis años le iba a ayudar a su tía Galicia Márquez en el cuidado de sus niños, para que ésta pudiera realizar sus trabajos de tejido; "cuando mis primos se dormían yo corría a ver cómo tejía mi tía”. Su tía le decía cómo se tejían los puntos, cómo se iban mezclando colores, porque Blondina le preguntaba. “Ella fue mi madre y mi profesora”.
La sra. Blondina sigue tejiendo igual, pero ve cómo su hija, que trabaja en una pesquera chonchina y vive con la abuela, lo hace en telares más chicos.
Con el tiempo y la práctica ha ido perfeccionándose. “Mirando otros trabajos, me concentro en hacerlo, hasta que los saco”.
La artesana le ha enseñado a sus tres hijas, así es que “no pueden decir que no les enseñé ni les di el tiempo pa' que aprendan, mientras pude, en las noches practicábamos. Y tejido que quieren hacer, lo hacen, aunque ahora no tanto porque las 3 trabajan en las pesqueras”.  
Asistió, por un año, a un taller de perfeccionamiento de PRODEMU en Chonchi, donde su monitora fue la sra. Alicia. Ahí, las participantes de a poco se empezaron a retirar, porque criticaban mucho sus maneras de tejer. Además, ha recibido el apoyo del Almacén de la Biodiversidad que la ayuda en la comercialización de sus obras.
Blondina sabe que es artesana, pero reconoce que no puede dejar trabajo de muestra “porque soy una persona falta de recursos, lo que hoy saco, mañana lo vendo; lo que más quiero es este trabajo, porque enfermedades chicas tengo un montón, pero me pongo a tejer y me sano”.
De ser artesana le gusta todo: hilar, lavar el hilado en batea con harto jabón y agua tibia, con unos tres o cuatro enjuagues para que quede bien blanca la lana, además de teñir y tejer.
Lo que no le gusta es el dolor de espalda y el cansancio que se produce, sobre todo al lavar. “Es trabajoso. Una alfombra lleva 5 kilos de hilado limpio y eso tengo que lavarlo todo sola…". Con el tiempo ha mejorado terminaciones, lo que permite obtener mejores precios y vende más que antes.
Notue, Chonchi. Comuna de Chonchi.Oct. 2006.
"Artesanos Maestros vigentes en su oficio, Chiloé". Proyecto Fondart 2007
Fotografías de María José Lira